10 errores de gestión de talento que pueden llevar a cualquier empresa al fracaso

10 errores de gestión de talento que pueden llevar a cualquier empresa al fracaso

Al igual que una máquina con engranes, la fuerza laboral es una pieza fundamental para que una empresa marche bien. Éste es uno de los nuevos paradigmas en el mundo laboral: el valor del colaborador en el éxito del negocio. Sin embargo, este cambio de mentalidad implica una transformación en la gestión de talento.

De acuerdo con KPMG, las empresas líderes en prácticas de Capital Humano tuvieron la mejor respuesta frente a la emergencia sanitaria por la Covid-19 gracias a su aprovechamiento de las disrupciones como oportunidad para desarrollar una nueva fuerza laboral y rediseñar el modelo de trabajo.

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Hay 10 errores frecuentes que cometen las empresas en materia de Recursos Humanos debido a un “pensamiento fijo” y que pueden representar el fracaso para el negocio. Estas son acciones que ya no encajan en el nuevo modelo:

  1. Ablandados por el éxito. ¿Si estamos bien, para qué cambiar? El éxito no puede dejar a las empresas en un estado de conformismo. Las empresas tienen que mantenerse innovando para no caer.
  2. Síndrome de “todo va bien”. Mantener una actitud relajada frente a la fuga de talento y oportunidades de negocio. Si la empresa considera que, a pesar de la alta rotación, por ejemplo, la ruta es la correcta, entonces hay un problema de fondo.
  3. Miedo al jefe y no a la competencia. Cuando los trabajadores le tienen más miedo al jefe que a la competencia, hay un error en liderazgo que debe atenderse.
  4. Sobredosis de riesgo. Las empresas prometen cosas al mercado, clientes, proveedores y a su talento, pero ¿lo cumplen? La transformación digital y los cambios en el pensamiento de las personas requieren que las organizaciones asuman compromisos reales, que sí puedan cumplir. Si al talento se le promete algo que no se puede cumplir, sólo se afecta la marca empleadora.
  5. Adquisiciones innecesarias. ¿Cuántos programas tiene tu empresa que la gente no usa? Antes de adquirir tecnología o programas, es importante saber en qué medida le sirve al capital humano.
  6. Más atención a los accionistas. Un error que ya no pueden cometer las empresas es prestarle más atención a los accionistas que a los colaboradores. La organización no puede estar más preocupada por qué quieren los accionistas, en lugar de preguntarse qué quieren los trabajadores, qué necesitan las personas.
  7. Estrategia por día. Las organizaciones que cambian todos los días el rumbo y la estrategia simplemente no tienen claridad en la ruta que seguirán y eso sólo genera confusión en el talento. En este tipo de empresas, “si tú le preguntas a diferentes personas cuál es la estrategia, cada uno te cuenta algo diferente”, explicó la especialista.
  8. Cultura corporativa peligrosa. Se refiere a las organizaciones en las que, a pesar de saber que se están cometiendo errores, hay una tendencia por no hablar de las cosas que están saliendo mal, incluyendo los errores en la gestión del talento. Muchos fracasos se pueden evitar si en la empresa se habla de todo aquello que no está funcionando.
  9. La espiral de la muerte. Una mala decisión para cubrir un error lleva a otra mala decisión, y así sucesivamente hasta formar un círculo vicioso que afecta las dinámicas de trabajo.
  10. Directivos disfuncionales. Una vía que lleva a las empresas al fracaso es tener una directiva que no se logra poner de acuerdo, donde parece que cada área es una compañía distinta.

Los costos de descuidar al talento

Un estudio realizado por Quantum Talent identificó que la alta rotación del personal en industrias de uso intensivo de mano de obra, como la de retail, consumo masivo o servicios financieros, puede costarle entre 4 y 11% de su productividad a una organización.


De acuerdo con un reporte de LinkedIn y Glint, los trabajadores que no se sienten valorados por la gerencia, tienen 42% de posibilidad de abandonar la empresa y se incrementa a 45% la probabilidad de aplicar a una nueva vacante entre los colaboradores que no sienten apoyados por sus jefes.