México necesita crear mejores entornos laborales a través del balance vida-trabajo si desea entrar al círculo de países más productivos.
¿Qué le falta a México? Creérselo, es decir, entender que es posible mejorar y vencer una resistencia al cambio. Es romper estas rutinas, la nación necesita este cambio para entrar en un club de países más productivos y modernos.
La conciliación entre la vida laboral y personal no solo es una cuestión de horarios, igualdad entre mujeres y hombres o permisos parentales, sino que se trata de crear entornos de trabajo equilibrados, flexibles y responsables que beneficien a los empleados en su proyecto de vida y también a la organización.
Un buen inicio para fomentar el balance vida-trabajo de los colaboradores es mediante el respeto de las jornadas laborales, que no se excedan las horas de trabajo y que no obstaculicen los días de descanso, vacaciones o licencias.
Lograr un equilibrio óptimo entre el trabajo y la vida personal no es imposible ya que la mayoría de los trabajadores buscan tener más tiempo con sus familias y hobbies; sin embargo, a los empleadores les preocupa que la flexibilidad o el trabajo remoto debiliten la productividad y la eficiencia.
Los trabajadores remotos pueden aumentar la productividad hasta un 77%, incluso cuando solo trabajan desde casa unos pocos días al mes; sin embargo, hacer home office no es la única forma de capitalizar un mejor equilibrio, también están las jornadas de trabajo reducidas”.
En ese tenor destaca que es totalmente imprescindible generar un cambio de mentalidad que posicione la conciliación como una ventaja competitiva no sólo para el trabajador, sino también para las empresas.
Reducir la jornada laboral es bueno, pero no suficiente
Reducir el tiempo de trabajo es bueno en principio, pero no hay que olvidar que el reto es formar buenos líderes para que sepan trabajar bien con su gente así como promover que el equipo sea eficiente y productivo para que pueda lograr lo mismo o más, en menos tiempo.
Señala que las empresas deben realizar los ajustes necesarios para reducir las horas de trabajo en función de sus posibilidades y no de una manera impositiva, porque pueden existir empresas que les funciona trabajar menos de 40 horas y otras que tengan dificultades para bajar de 48 horas.
Martínez agrega que es fundamental mejorar la eficiencia en el trabajo a través de la tecnología, la formación y las capacitaciones de los colaboradores para que tengan las herramientas necesarias para no perder competitividad.



