Actualmente, las empresas están siendo afectadas por riesgos que se están presentando a nivel global llegando a su materialización y generando impactos económicos, de imagen, operativos (desde ciberataques y fallos tecnológicos hasta interrupciones en cadenas de suministro, desastres naturales, enfermedades, entre otros). Los planes de continuidad de negocio (BCP) han dejado de ser un documento técnico más para convertirse en una pieza central de la estrategia corporativa para su consistencia operativa.
La pregunta ya no es si ocurrirá una disrupción, sino cuándo y cómo impactará a la organización. Y en ese contexto, las empresas que cuentan con un BCP (Business Continuity Plan por su ssiglas en inglés) sólido no solo sobreviven; mantienen su reputación, protegen a sus clientes, empleados y reducen pérdidas financieras que, de otro modo, podrían poner en riesgo su existencia.
Cada vez más compañías de todas las industrias destinan inversiones a fortalecer su resiliencia operativa. Lo hacen por varias razones:
• Clientes y stakeholders:
Nadie confía en un socio estratégico que no pueda garantizar la continuidad y seguridad el negocio
• Conciencia reputacional:
En la era de la inmediatez digital, una crisis mal gestionada se traduce en pérdida de confianza en cuestión de horas
• Conciencia operativa:
Dados los eventos de inseguridad y las incidencias operativas conjugadas con la debilidad del control interno en algunas organizaciones
• Transformación tecnológica:
Migraciones a la nube, modelos híbridos de trabajo y mayor exposición al cibercrimen hacen indispensable integrar la continuidad en la estrategia de TI
• Cumplimiento regulatorio:
Estándares como ISO 22301 o marcos internacionales de resiliencia exigen planes probados y actualizados.
Es importante tratar de llevar acciones e implementar procesos y estructuras que faciliten/fortalezcan estos conceptos antes mencionados. Cada empresa tendrá que privilegiar más unos que otros (por ejemplos las certificaciones en normas de mejores prácticas como lo son las ISO/NOM) de acuerdo con su giro, tamaño y nivel de madurez, así como su naturaleza operativa.
En muchas ocasiones, la administración de la empresa está demasiado ocupada operándola y por ende pierde prioridad, de manera negativa, el poder empujar estas estructuras que ayudan al BCP. Para eso, se sugiere fuertemente que se contraten los servicios de un consultor de negocios que apoye a la empresa a garantizar su continuidad de negocios.
En Haneine Consultores tenemos más de 27 años de experiencia ayudando a las empresas a implementar procesos y crear estructuras que permitan su continuidad en el largo plazo de manera rentable. También apoyamos a crear conceptos de cultura organizacional que vayan alineados a los objetivos y estrategias de largo plazo que nutran y fortalezcan dichos procesos y estructuras. Contáctanos y con mucho gusto te apoyaremos para blindar tu empresa hacia la continuidad rentable y el largo plazo.


