En la cultura oriental, específicamente en Kioto, Japón, existe el daisugi, una técnica para sembrar cipreses japoneses de más de 80 metros de altura y obtener madera sin talar completamente al árbol. Este método puede aplicarse en el liderazgo y cultivar equipos y organizaciones fuertes.
Lo mismo pasa en el liderazgo, donde se busca desarrollar a los colaboradores para que sean cada vez mejores y se conviertan en líderes.
La técnica se enfoca en resaltar lo mejor de cada trabajador, fomentando un entorno en el que las personas florezcan y den lo mejor de sí mismas.
el líder daisugi representa a una persona que tiene el privilegio de dirigir y formar a sus semejantes, siendo sensible a sus tropiezos y ayudando a que los colaboradores y subalternos se conviertan en personas plenas y en una mejor versión.
Los beneficios del liderazgo daisugi
Los líderes daisugi logran las metas a partir de crear un ambiente de armonía, en el cual los colaboradores se sientan cómodos trabajando y libres de expresarse, y donde concuerden sus valores con los de la organización.
Por lo tanto hay menos rotación, menos accidentes, menos impuntualidad, baja de productividad, el robo, hay más eficiencia operativa y resultados financieros, más compromisos con los clientes, proveedores y accionistas.
¿Cómo aplicar el liderazgo daisugi?
La base fundamental de liderazgo daisugi es comprender y respetar la diversidad de los equipos, tener una visión clara y sobre todo ser paciente y tener una estrategia, pues el crecimiento sostenible es más importante que el acelerado.
También son importantes las experiencias, los valores y la dedicación para lograr objetivos y vínculos personales con los demás.
Esta técnica elimina al líder tradicional que es autoritario y apuesta por uno que no solo es evaluado por su méritos técnicos y financieros, sino por la cantidad de gente que forma y el nivel de compromiso de los colaboradores con la empresa.
Entre las acciones que pueden implementar las organizaciones está hacer un plan de vida y carrera con los colaboradores a través de entender sus necesidades, posibilidades e intereses o brindar capacitación con sentido, donde se involucren jefes y colaboradores.


