El liderazgo tóxico es una práctica que trae muchas consecuencias negativas para los colaboradores y para el negocio. Históricamente no hay industria o empresa que esté exenta de tener un líder que base su gestión en gritos, groserías o malos tratos, y aunque existe una mayor conciencia para combatirlo, no es algo que se haya erradicado por completo.
Un motivo que provoca la existencia del liderazgo tóxico es que muchas ocasiones se asignan a puestos de liderazgo a personas que tienen una alta capacidad técnica y de conocimientos en su industria, pero que no necesariamente se han preparado en las habilidades blandas necesarias para la gestión de un grupo de personas.
Si un líder no tiene la capacidad de su autocuidado, autorreconocimiento y autovaloración, difícilmente podrá cuidar, valorar y reconocer a sus colaboradores.
En la mayoría de las ocasiones los mandos medios y los gerentes son los más descuidados dentro de la organización pues no reciben las capacitaciones en las habilidades suaves necesarias para su gestión, y la supervisión que tienen de mandos más altos suele sobreseer dicho tema.
Recientemente en México y Latinoamérica se han publicado audios y videos en los que se han expuestos casos de liderazgo tóxico, en los cuales se exhibe la forma en que los jefes gritan e insultan a sus colaboradores, estos hechos han puesto en alerta a las empresas, a organizaciones gubernamentales y comisiones de derechos humanos, dejando en claro que cada vez se tolera menos este tipo de actitudes.
Adicionalmente, las empresas cada vez están más conscientes de que promover un buen ambiente de trabajo con un ámbito más colaborativo basado justamente en el desarrollo de habilidades suaves de los mandos medios y altos, suele tener resultados muy positivos a mediano y largo plazo.


